CONSULTORES – RECURSOS HUMANOS –

Sin categoría

Reflexiones sobre el Mundial 2014: La pequeña gran diferencia entre saberse y creerse

6 julio, 2014

20140706-170650-61610867.jpg

El mundial de fútbol de Brasil constituye una interesante plataforma para entender las dinámicas de los equipos, sus desempeños y la fuentes de sus capacidades de logro. Más allá de la aparente previsibilidad con la que se han ido conformando los cuadros finales permitiendo que cuatro históricos lleguen a la misma; el desarrollo del mismo nos ha dejado interesantes reflexiones sobre las vicisitudes que debieron atravesar cada uno de ellos para lograr tan ansiadas finales

Alemania, Brasil, Argentina y Holanda representan sin lugar a dudar países con una fuerte cultura en este deporte y que ostentan un fuerte prestigio en la previa a todos los mundiales. Son equipos que se “saben” grandes y gozan de una “inercia histórica” difícil de vencer para cualquier equipo. Son planteles que aún jugando mal exigen desempeños extraordinarios de sus oponentes para ser doblegados. Su talón de Aquiles radica en la “obligación” a ganar y la angustia ante las dificultades cuando el oponente lo amenaza con privarle el ejercicio de su identidad ganadora.

La “suerte” como explicación a ese diferencial no es explicación razonable a una evaluación científica en las que las diferencias de una ejecución terminen en una red o pegue en un palo y salga. Cada ejecución contiene la fuerte intencionalidad de “saberse” o “creer que se puede” que determinan esa cotidiana sensación de fatalidad.

Solamente el intenso trabajo sobre la humildad en la mirada de su propia historia les permitirá encarar a los históricos sus compromisos sin triunfalismo o con la soberbia que subestime la paridad física y técnica que hoy presenta el juego en sí mismo. Ese “saberse” suele jugarse en pequeños detalles, en momentos de flaqueza en los cuales sus oponentes renuncian por un instante a ese “evento histórico” que les vaya permitiendo construir una habitualidad que tuerza el pasado y los coloque dia a día más cerca de ese mismo “merecimiento mental”.

Por otro aldo hemos asistido a desempeños formidables de “equipos llamados humildes” que llegaron a instancias impensadas a partir de una enorme disciplina táctica y un fuerte y tedioso trabajo para “creer que se puede”. Hoy más que nunca el deporte se dirime en un fino equilibrio de “fortaleza mental” donde las diferencias ya no se dan entre los físicos, las estrategias ni en las tácticas. La pequeña diferencia que hace al enorme cambio radica en la mente y en el trabajo psicológico de los equipos.

Y en este campo mental, la capacidad para “saberse” y ejecutar “la chapa” condena a aquellos equipos que, a pesar de ecualizadas en lo técnico táctico con los grandes, les resta aún esa gran batalla mental donde “creerse” no tropiece con la piedra de la dificultad para quebrar su propia identidad de “equipo chico” y saber que se le puede ganar a la historia y comenzar el difícil tránsito de cambiar la propia identidad. Su talón de Aquiles radica en el temor a dejar su identidad de pequeños que los exime de la responsabilidad por ganar y les permite una “derrota digna” como triunfo.

Las organizaciones hoy en día siguen poniendo un gran énfasis en el entrenamiento operativo, en la repetición obsesiva del movimiento que desarrolle destreza. Esto ha permitido una gran paridad y homogeneidad en el desempeño de los recursos humanos. La siguiente batalla será el profundo trabajo mental que permita a las organizaciones comerciales, políticas y deportivas “saberse sin creérsela” para las poderosas y “creer que se puede sin temor” a perder lo bueno en la identidad de las chicas.


Escrito por:


Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

MD Marketing Digital